En primer lugar nos recogió el autobús en el colegio.
Al cabo de un rato llegamos a Cieza, allí, cuando nos
tomamos todos el almuerzo nos pusieron los cascos de protección y los chalecos
salvavidas.
Cuando ya nos lo habíamos puesto todos, nos dieron una
pequeña charla sobre cómo se rema, cuando ya sabíamos todos empezó la aventura
de verdad.
Todos nos subimos a nuestras barcas y empezamos a remar.
Por el camino había rápidos, curvas, cataratas…, En los
rápidos, en las curvas muy cerradas y en las cataratas me sentía muy emocionada
porque nunca lo había hecho y que yo sepa los demás también.
Cuando ya habíamos empezado, el monitor de mi barca cuando
nos decía que remáramos y no lo hacíamos ¡nos metía a las cañas! Pero, menos
mal que llevábamos los chalecos y los cascos.
¡Ah! Por cierto, tuvimos suerte porque las semanas
anteriores había llovido un montón y nos toco un día soleado y caluroso ¡Menos
mal que fuimos el día 7!
Cuando habíamos hecho todo el recorrido, llegamos a Abarán.
Allí nos cambiamos en los aseos de la piscina cubierta, y justo enfrente nos
esperaba el autobús.
Cuando nos cambiamos y terminamos todos de comer subimos al
autobús y de vuelta al colegio.
Desde mi punto de vista es la mejor excursión que hemos
hecho jamás.

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